NOTICIA INTERNACIONAL
El presidente Donald Trump promete que su puerta siempre está abierta para los sindicatos, pero en la realidad, está más abierta para unos que para otros.se ha reunido con gremios de la construcción, a los cuales conoce muy bien desde sus años como magnate de edificios y hoteles. También se ha reunido con sindicatos automovilísticos, del acero y del carbón, que lo apoyaron en la campaña electoral. Pero no ha habido invitación para otros sindicatos, los que representan a 14.6 millones de trabajadores que realizan negociaciones colectivas con los empleadores. La realidad es que Trump no ha cortejado a todos los líderes sindicales, ni ha apoyado todas las prioridades del movimiento obrero. Por ejemplo, se opone a aumentar el salario mínimo a 15 dólares la hora y ha dejado sin firmar una norma sobre el pago de horas extra. Parecido a lo que ocurría con el presidente Ronald Reagan, Trump no está tan a favor de los sindicatos sino a favor de una política de economía nacionalista que cuenta ...